Este fue un año que alteró nuestra vida por completo, la rutina cambió y algunes buscaron en su hogar un refugio contra un virus del cual aún desconocemos mucho, otres no pudieron hacerlo.

Perdimos seres queridos, hubo crisis económicas, sentimos temor a la calle; un abrazo se convirtió en un peligro y de un momento a otro el aislamiento fue la mejor defensa para estar seguros y cuidar a quienes amamos.

El movimiento feminista pausó un momento para luego surgir con mucha más fuerza; claro, la violencia contra las mujeres no paró y las voces gritando justicia siguen ahí, esperando a que ésta llegue.

Aun no sabemos cuándo lograremos recuperarnos de esta fuerte sacudida, el camino aún se mira incierto, pero no nos detenemos.